San José

Diario digital del Centro Josefino de Chile

17 octubre 2007

San José en el Santuario de la Vida y la Esperanza de Córdoba, Agentina


La entronización de la imagen de San José en la Sagrada Familia en el Santuario de la Vida y la Esperanza del Cerro de las Rosas , en el quinto aniversario de su bendición, fue un momento muy importante para la familia de Schoenstatt de Córdoba, Argentina.

Luego de casi dos años recorriendo el camino de la conquista espiritual, la MTA (Mater Ter Admirabilis: Madre tres veces admirable) recibió en su Santuario a San José, quien en una imagen tierna realizada por el escultor chileno Sr. Miranda abraza y contempla a su Familia con un gesto de bondad y admiración, desde el costado derecho del Santuario.

Una propuesta convertida en acción

En cuanto surgió, la “corriente San José” comenzó a impregnar a la Familia inspirándola en sus trabajos e impulsándola, naturalmente, a la acción en hechos concretos. Desde su comienzo, la elección fue unánime: San José, pero en La Sagrada Familia, ya que resulta imposible imaginarlo fuera de ella. Es en la Sagrada Familia desde donde la imagen de San José se potencia y nos muestra en todo su esplendor su paternidad, su ternura de esposo y de celoso protector de los suyos, tales los atributos con que Dios lo ha distinguido desde toda la eternidad. Además una segunda consigna impregnó el camino desde el comienzo: La misma imagen para los dos santuarios de Córdoba. Paralelamente……¡"nacía la imagen!

Y la conquista no se detiene

“Los 5 minutos de San José” antes del comienzo de las reuniones, el “Taller San José” donde se trabajaron algunas de sus virtudes, los “Capitalarios de San José” colocados en los santuarios, con los Tiempos de trabajo (padres, madres, hijos, vocaciones, novios, familia, matrimonios…), fueron algunos de los indicadores que nos iban mostrando que la vida de la corriente no se detendría ante nada y tomaría más fuerza cada día.

Novenas rezadas por cientos, más de 25.000 aportes a los capitalarios y aportes en oraciones y horas de Adoración recibidos desde otras comunidades (San Isidro, Capital Federal, Goya, Rauch, Mendoza, Paraná, etc…) nos mostraban, una vez más, que Schoenstatt es una Familia de familias. Que las iniciativas que surgen en una comunidad rápidamente toman eco en las otras y juntos avanzamos en una misma dirección unidos a Jesucristo, de la mano de María, hacia el Corazón de Dios Padre.

También la conquista material debía lograrse y comenzaron las iniciativas. A las donaciones recibidas (algunas enormes desde el punto de vista del sacrificio) le siguieron la venta de pan dulces para las Fiestas y las roscas de Pascua. Estos deliciosos manjares iban acompañados de una estampa con una oración a San José para la bendición de la mesa familiar. ¡La familia se esfuerza para conseguir su anhelo!

Y el gran día llegó...

El día tan esperado nos recibió con un sol fantástico. Una fresca brisa nos recordaba que aún faltaban unos días para la llegada de la tan ansiada primavera, pero a su vez nos preanunciaba que desde ese día comenzaríamos a sentir una alegría inmensa en nuestros corazones: nuestra espera ya llegaría a su fin. San José ingresaría a la casa de su María para acompañarnos para siempre desde el costado derecho del Santuario.

Los jóvenes corrían de aquí para allá ultimando los detalles de la organización (¡Algunos lo hacían “desde las alturas” colocando carteles!). Las señoras de la Pastoral cubrían los últimos detalles, Santi Ferrero repasaba una y otra vez cada paso de la ceremonia (¡Él era el último responsable!) para que nada se escapara, el P. Marcelo y el P. Andrés preparaban sus corazones para la celebración, mientras aguardaban al P. Carlos, nuestro párroco, para compartir con él esta fiesta.
Puntualmente comenzó la celebración de la Eucaristía con la Familia ingresando con los distintos símbolos y banderas que mostraban justamente eso: ¡Una Familia en Movimiento! La peregrinación hacia el Altar Mayor de la imagen de San José en la Sagrada Familia traída en andas fue seguida con lágrimas por la multitud y un cerrado aplauso coronó su llegada siendo recibida por los celebrantes y bendecida por el P. Carlos y el P. Marcelo luego de unas cálidas palabras del P. Andrés, celebrante principal.

La Comisión San José la ingresó al Santuario y su entronización fue acompañada con un respetuoso silencio sólo interrumpido por un par de horneros que con su trinar al unísono parecían proclamar a la asamblea la llegada a su sitial de San José, “El No-Protagonista más grande de toda la historia de la humanidad”. Desde el micrófono se proclamaba: “El gran día llegó. San José está nuevamente en la Casa de María”. Un espontáneo y caluroso aplauso estalló en la multitud expresando así el gozo de los corazones. Luego fueron bendecidos dos integrantes de la Familia, Santiago Lutti y Gonzalo Crespo, que partieron hacia Europa en la “Misión Roma”. ¡Vamos con ustedes!

La brisa cesó y el sol seguía reinando afuera, aunque su brillo se veía mucho más en la sonrisa que nuestros rostros reflejaban por el hermoso (y tan esperado) momento vivido.
Juan Barbosa.
Córdoba, Argentina, 04 de octubre de 2007



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